La vida ya te da suficientes patadas, no seas idiota y te las des tu mismo. Ya es hora. Levantate, y vuelve al juego, pero ahora si, no te vuelvas a caer y si lo haces te levantas y si el suelo resvala, te ayudas y si no puedes, te coges a algo, y si aun asi no puedes te dejas la piel haces lo que sea, chillas, pides ayuda pero te levantas, no me vale que vayas a gatas, arrastrandote por el suelo, avanzando si, pero a ras de suelo, sin intentar alzar la cabeza, sin superante, sin metas, con límites.. no, lo siento, eso no me vale, vales mas, asi que te levantas, y si te duelen los pies, te pones una tirita, y si te duelen más, una venda y si te siguen doliendo, una escayola, y si aun así no puedes, te coges a una muleta pero sea como sea tú sigues de pie, y asi una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete, ocho, nueve, diez y las veces que haga falta pero tú, nunca volverás a estar a menos de un metro sesenta y ocho del suelo, porque ese no es tu sitio, asi que preaparate para volver al juego y hazlo YA!
Cuenta este libro la historia de un rey pagano que quería que su pequeño hijo creciera sin conocer el dolor, pero ¿Qué es de nosotros sin el dolor? El dolor es solo un sentimiento más, tan humano como el resto y por al cual todos hemos de pasar. Sin dolor, no hay alegría, sin dolor no ha placer, sin dolor, la vida se convertiría en una especie de rutina, una monotonía.. La ausencia de dolor nos convierte en meros robots incapaces de sentir y de padecer. Hay gente que considera que esa es la mejor opción, la menos dolorosa, pero, párate a pensar un solo momento en un momento feliz de tu vida, el que sea, no importa, alguno en el que te hayas sentido lleno, satisfecho, ¿No crees que vale la pena, pasar unos cuantos malos ratos a cambio de disfrutar con mayor auge esos pequeños momentos de felicidad que te proporciona la vida, el sentir? El sentir nos hace vivos, y el expresarlo humanos, y si eres capaz de entender eso, en este preciso instante acabas de comprender la esencia de la vida, y por tanto de las emociones.